El origen de la astrología, según sabemos hoy en día, se une con el de la astronomía, debido a que la mayoría de las civilizaciones han consultado los astros tratando de averiguar el destino de las personas, también en la búsqueda del bienestar y de la felicidad.
Llamamos astrología al conjunto de creencias que se utilizan para conocer el destino de las personas, así como de sus rasgos característicos, y mediante ese conocimiento realizar predicciones para su destino. Mediante la observación y análisis de la posición y el movimiento de los astros y planetas, los astrólogos interpretan y leen el firmamento y realizan los pronósticos oportunos.
Las personas que estudian y practican la astrología defienden la teoría de que las posiciones de los planetas en un determinado momento de nuestra vida, influyen sobre nosotros o tienen una relación directa con la forma de ser de cada uno, los acontecimientos que tienen importancia en sus vidas, e incluso sus características físicas.
Antiguamente, astrología y astronomía eran ciencias muy relacionadas, llegando a separarse sus teorías después del Renacimiento, con la llegada del racionalismo (del mismo modo que la alquimia de la química).
Según la astrología, cada persona tiene un signo diferente según la posición de los astros el día de su nacimiento, llamado signo del horóscopo, y cada uno de ellos muestra los rasgos comunes que poseen las personas nacidas bajo el mismo signo.
En 1975, un grupo de 186 premios Nobel de todo el mundo y de todas las ramas de la ciencia, analizo la astrología con metodos estadísticos. Los indicios obtenidos no tuvieron valor científico significativo. El mismo año, el National Enquirer encuesta a los norteamericanos y resultó que un 45% de ciudadanos creía en la astrología. En 1976, el instituto de Estudios Gallup de Estados Unidos efectuó otra encuesta cuyo resultado evidenció que el 76% de ciudadanos conocia su signo astrológico y leía su horóscopo, aunque no se lo creyera.
En 1978, el mismo instituto revisó 1.750 periódicos estadounidenses, de los que 1.200 publicaban diariamente una sección de astrología en forma de horóscopo.
En Europa también se han hecho investigaciones. Francia es el pais mas «mágico, donde 53% de ciudadanos cree en la astrología. Le siguen los países latinos, España e Italia, con cifras alrededor del 50%. Después Gran Bretaña con un 40%. Y finalmente Alemania con un 30%. Ello indica que a pesar de la existencia o no de las influencias planetarias, la gente sigue creyendo en la astrología, no tanto por sus argumentos científicos como por razones atávicas más propias de una antigua creencia ancestral.
En 1918, el Dr. Michel Gauquelin, psicólogo y estadista francés, analizó mediante técnicas estadísticas las influencias astrológicas sin encontrar ningún fundamento científico. Sin embargo, descubrió una evidente relación entre ciertos movimientos planetarios y el trabajo que normalmente efectúan las personas en la vida, las cuales, mayoritariamente, están muy relacionadas con la ascendencia de los planetas Marte, Saturno y Júpiter.
Comprobado el estudio y constatado en posteriores investigaciones por otros científicos, se descubrió que existe cierta relación en nuestra estructura genética que nos predispone a efectuar determinados oficios, cosa que demostraría que verdaderamente existe una herencia planetaria, la cual se transmite a nuestros elementos orgánicos constitucionales hereditariamente y nos predispone a desarrollar un determinado tipo de vida.
En 1938, el Dr. Maki Takata, cientifico y medico japones, tras un estudio mundial descubrio que en el ciclo ovulatorio de la mujer se producían cambios bioquímicas en la sangre de comportamiento inexplicable y, según él, debido a causas siderales. Takata extendió el estudio a la sangre masculina. Tras 17 años de investigación constató lo siguiente: El ser humano es un reloj viviente conectado con el Cosmos. En realidad el Dr. Takata descubrió que el funcionamiento interno del hombre, y mucho más el de la mujer, está relacionado con las manchas solares existentes en el meridiano central del astro rey. Cuanto más cerca estamos del Sol más perturbaciones se producen en el sistema sanguíneo del ser humano.
Sin embargo, lo que ya resulta contundente es el descubrimiento efectuado en 1950 por el ingeniero John H. Nelson de Radio Corporation of America al revelar que se producen perturbaciones radioeléctricas significativas cuando dos o más planetas de nuestro Sistema Solar se encuentran situados en un ángulo de 90° a 180° en relación a la Tierra, coincidiendo su posición con la considerada situación nefasta astrológicamente. De forma sorprendente las mismas ondas radioelectricas se propagan con extraordinaria facilidad cuando las posiciones planetarias coinciden en situaciones angulares consideradas benéficas par la astrología. ¿Cómo se explica este hecho?
En Tarolia os mostraremos los distintos tipos de astrología que podemos encontrar hoy en día, todas ellas de origen muy antiguo, derivadas de diferentes culturas y tradiciones. Tales son la astrología celta, la astrología védica, la astrología china o la astrología maya.