
Las artes adivinatorias, a las que se creía muertas, vuelven, hoy, con más fuerza que nunca. El hombre, sin duda decepcionado por las numerosas promesas de la ciencia, que anunciaban la felicidad perfecta, se vuelve hacia lo que adoraba antaño y que luego maldijo y rachazó.
Esa vuelta hacia las formas primitivas del conocimiento, se traduce, no sólo por la búsqueda de soluciones a través de las artes adivinatorias, sino también por la búsqueda de un suplemento de alma. Suplemento de alma, que no pueden aportar ni las religiones que se han adaptado al mundo moderno, ni las tecnologías de punta.
El ser humano dirige su mirada hacia las religiones que no han aceptado nunca el mundo moderno (hinduismo, budismo, judaísmo,…), hacia la mística e, igualmente, hacia una mayor contemplación y un respeto nuevo por la naturaleza (ecología).
A pesar de todo, el hombre no consigue rechazar las técnicas modernas, y cuando puede conjugar lo antiguo y lo nuevo no se priva de hacerlo. Es lo que ocurre, por ejemplo, con los horóscopos: la informática ya implantada en su forma pesada (Astroflash) se difunde bajo una forma más ligera, individual (cálculos astrológicos).
La pregunta que nos hacemos es doble: ¿son los biorritmos un arte adivinatorio, y en ese caso, su rápida difusión en el mundo entero se debe, justamente, a la conjugación de un arte adivinatorio con los cálculos matemáticos?
Entre las personas de ciencia se suele utilizar esta palabra para indicar que no existe nunca nada que esté provocado por un factor único: todo está determinado por varias causas. Esto es cierto en el dominio psicológico. Se viene uno abajo; las crisis nerviosas se desencadenan, por lo general, al final del día, después de la acumulación de numerosas contrariedades; en el aspecto físico, la enfermedad suele llegar también, no por una causa única sino por la acumulación de numerosos síntomas. Por poner un ejemplo, la úlcera de estómago se da, generalmente, en personas nerviosas, que fuman y .abusan de los alimentos muy sazonados con especias.
También, los factores hereditarios tienen su importancia y, al cabo de algunos años, cuando las especias, el tabaco y los esfuerzos han atacado a una mucosa frágil, es entonces cuando la úlcera se declara. Hay, pues, numerosas causas para que la úlcera aparezca y se dice que está polideterminada.
En el aspecto que nos ocupa, ocurre exactamente lo mismo: los biorritmos no explican todo. Los malos ciclos y los días peligrosos no son los únicos responsables de todas las cosas desagradables que nos ocurren.